Capricho, era un buey marrón con unos ojos saltones y una nariz de color carne, jovencito pues tenia 3 años y medio, y suficientemente listo para aplicarse a entender las explicaciones que le darían en su primer colegio.
Capricho, dijo a su madre Colorina:
-Mamá, cuando voy a empezar el colegio?
-Esa semana no, la otra, Capricho. Ya se que estás nervioso hijo, pero no quiero que me preguntes en toda la semana, porque ya te lo he dicho ahora, y además te pones muy pesadito cuando empiezas a preguntar una y otra vez!
-Vale mamá, no voy a ser pesado…tranquilita, no te preocupes.
Después de tanto jugar con sus amigos, Capricho, oyó gritar a Pepino, el anunciador de problemas y asuntos.
-Es Pepino, mi papá! Dijo Manuela, la mejor amiga de Capricho.
-Que le pasará a tu papá, Manuela? Dijo Alfredo, un amigo de Capricho.
-No lo sé…algo le pasará.
-Será mejor que… vayamos a decir al rebaño que viene Pepino. Dijo Perkins, el mejor amigo de Capricho.
-Vamos, rápido chicos!! Dijo Murcia, una prima de Alfredo y muy amiga de Capricho.
Los cinco fueron corriendo hasta el rebaño a decir que venía corriendo
Pepino. Cuando Pepino llegó al rebaño, gritó como un loco:
-Don Gregorio ha dicho que hay nuevas leyes para vivir!!!!!!!
-¿Don Gregorio? Hace mucho tiempo que no lo vemos. Dijo el papá de Capricho.
-Es verdad, que quiere ahora?, ese hombre tan viejo. Dijo la mamá de Alfredo.
-Un respeto a Don Gregorio, eh? Todo el rebaño sabe que es muy viejo ya, pero el siempre manda en la zona donde vivimos, no se puede hacer nada, ya se sabe, es un poco pesado, pero si el cambia las leyes no se puede hacer nada. Dijo Pepino, muy enfadado.
-Perdonadme, yo no quería…
-Tranquila, no pasa nada, pero, no lo vuelvas a hacer. Dijo el papá de Perkins, ya que no tenía mujer, porque los cazadores la mataron con una flecha.
Bueno, después de mucho hablar sobre eso de las leyes nuevas, vino Don Gregorio.
Los bueyes pequeñitos, es decir, Capricho, Perkins, Alfredo, Murcia y Manuela, fueron corriendo hacia Don Gregorio, que era un abuelo para ellos.
-Abuelito, como está? Cuanto tiempo!! Dijo Murcia.
-Bien, gracias Murcia, querida.
Todos le preguntaron como estaba, y además, con mucha alegría.
Don Gregorio, también contestaba las preguntas con mucha alegría. Los mayores, hablaron con el viejo, y Don Gregorio les dijo las leyes:
-Escuchad con atención:
1ª Ley: Comportarse como un buen buey
2ª Ley: Comer lo que comen todos los del rebaño
3ª Ley: Respetar a todos los del rebaño
4ª Ley: No alejarse del rebaño nunca
Y por último
5ª Ley: Marchar corriendo si se acercan animales que nos podrían comer, por ejemplo: un león, una hiena, un puma…etc.
Todos los bueyes se miraron los unos a los otros.
-Algunas, son las mismas que antes. Dijo la mamá de Alfredo.
-Es verdad abuelito. Dijo Manuela
-Si. Dijo el papá de Perkins
-Y que pasa? pasa algo? Dijo Don Gregorio.
Todos respondieron que no.
Bien, aquí termina esa historia de los bueyes.
Pero, cuando Don Gregorio falleció, el rebaño, no sabia como hacer las cosas, porque en verdad, Don Gregorio era un hombre muy mayor y muy bueno, con todo el amor de su vida, mandaba al rebaño, pero sin abusar de ello, bien, digamos, que siempre sabia que hacer con el rebaño.

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